Según testigos y la misma
locataria dijeron que la señora Mariela arribó a su puesto de su deudora
con enojo y a reclamarle que se le
cubriera el pago de uno de sus cheques que se le debía y la otra al no acceder
hizo que Mariela se enojara y quisiera despojarla de un celular
propiedad de la locataria.
Sin embargo
al no poder despojarla, ambas terminaron diciéndose sus trapitos al sol
ya que se dijeron sus “cositas”.
Lo sorprendente es que durante la riña verbal y que ya casi
llegaba a los golpes nadie intervino, ni
siquiera Wilbert Qui Naal ,
administrador del mercado, hizo nana para
calmar este acto que sorprendió
a los que a diario acuden a realizar sus
compras.
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